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Middle East 7.10 / El aliento del conflicto
En un nuevo aniversario del ataque contra civiles perpetrado por Hamas y otras organizaciones, que provocó la dura retaliación israelí, todo indica que el derrotero del conflicto dista mucho de apaciguarse, a menos que suceda un milagro psíquico y político que evite la continuación del mismo o el fin por la aniquilación del oponente.
Acerca de mí: Psicólogo; psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), componente de la IPA y la FePAL. Ex editor de la revista Moción (APA; 2012-2015) y de la revista Transformación (OCAL; 2014-2016), Coord. del Depto. de Psicoanálisis y Sociedad (APA; 2016-2020), Coordinador de Zeitgeist Analíti@. Secretario de la Asociación Psicoanalítica Argentina (2024-2026). ![]() ![]() (2026-10-08) A tres años del 7.10.2023, buena parte del mundo ha tomado posición sobre las consecuencias del ataque propiciado por Hamas ese día, el cual consistió en el asesinato, secuestro, mutilación y vejación de cientos de jóvenes que asistían al evento de música electrónica Nova, estimándose en 1.195 muertos el total, incluyendo los ataques a 21 comunidades civiles y bases militares. Los secuestros ascendieron a 251, y no todos fueron liberados con vida. Al día de hoy es imposible lograr un equilibrio total en el análisis de esta situación. Sino, no hay más que preguntarle al alcalde de Nueva York, Zorah Mamdani, cómo es que le va con su posición ambigua: asistió al homenaje a las víctimas del 7.10 y fue tratado como traidor por los pro-palestinos, a la vez que acusó a Israel de genocidio y fue repudiado por la mayoría de los judíos. La justificación del ataque perpetrado el 7 de octubre de 2023, por parte de Hamas y otras organizaciones, en el cual intervinieron unos 6.000 gazatíes, se centró en la ocupación de tierras palestinas por parte de Israel, la violencia de colonos israelíes en la toma compulsiva de territorios, la prisión de numerosos palestinos en cárceles israelíes y condiciones socioeconómicas hostiles en las regiones palestinas. De hecho, la liberación de muchos de éstos presos (en su mayoría acusados de terrorismo), se realizó a partir del intercambio de secuestrados.Los liberados según Israel eran condenados por actos terroristas diversos, desde la planificación de atentados hasta el lanzamiento de cohetes desde asentamientos en Gaza y Cisjordania. La retaliación del Estado de Israel fue total y contundente, a tal punto que las muertes por consecuencia de esta ascendería, según diversas organizaciones, a más de 73.000, incluyendo, por supuesto, a una amplia parte de las organizaciones Hamas, Hezbollah, Yihad Islámica Palestina, Resistencia Islámica en Irak, Frente Popular para la Liberación Palestina, Frente Democrático para la Liberación de Palestina, el hutíe Ansar Allah y muchas otras, incluyendo ataques en Irán, Irak, Yemen, Líbano, Siria, entre otras. Con el pasar del tiempo, del estupor global inicial, donde sólo pequeños sectores (aún incluyendo el apoyo de de estados pro-palestinos) justificaban abiertamente la concreción del 7.10, se pasó a un repudio generalizado a Israel por su respuesta, que muchos consideran desmedida. Este repudio se convirtió en ataques anti-judios en todo el mundo, reavivándose el antisemitismo, a la par que muchos países se alinearon totalmente con Israel, como EEUU, gran parte de Europa e incluso Argentina desde la presidencia Milei, vistos por muchos como una coalición sionista. A la vez, grandes masas de colectivos sociales, estrecharon lazos con la causa palestina, incluyéndose en un mismo conglomerado a grupos de izquierda y movimientos LGTBQ+, mientras sus detractores no dejaron escapar oportunidad de señalar sus incongruencias, al defender un movimiento (Hamas) cuyos líderes no dudan un segundo en ejecutar divergentes sexuales. En esta línea, vale mencionar que algunas organizaciones no son necesariamente contradictorias, sino que pugnan por una liberación de Palestina liberada además de sus propios grupos opresores. En estas organizaciones, además de la conocida Flotilla de la Libertad, se cuentan grupos de judíos antisionistas (muchas veces tachados como judíos renegados) como la Red Judía Antisionista Internacional, la Red Estatal de Solidaridad con Palestina (España), el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino (integrado por políticos como Myriam Bregman, de izquierda) en Argentina, incluidas numerosas centrales de trabajadores. Mínimos ejemplos, de un mapa mucho mayor. Consignas resignificadas y “daños colaterales”En esta ola de solidaridad con Palestina, también se juegan los relatos y la batalla de consignas y su trastocamiento. “Free palestina”, en boga hoy por los movimientos que denuncian la ocupación israelí y la retaliación de las FDI, es el mismo que fuera utilizado por los propios judíos en la década de 1940 cuando organizaciones locales e internacionales, como la American League for a Free Palestine, exigían el fin del mandato británico la actual región. Hoy, el mismo slogan es utilizado para pedir varias cosas: a) por un lado el fin de la avanzada de colonos sobre territorios pautados como perteneciente a Palestina; 2) en un modo más visceral, el mismo slogan es usado para reclamar que “Desde el río hasta el mar, Palestina sea libre”. Desde el río hasta el mar (From the river to the sea), implica la negación de su existencia, ya que geográficamente el espacio comprendido entre el río Jordán y el mar Mediterráneo engloba la totalidad del territorio israelí. En este juego de relatos aparece la negación de la historia judía en la región, reduciendo la misma prácticamente a la creación reciente de un enclave como producto de la decisión de las Naciones Unidas en la post II Guerra Mundial tras la Shoa y a una instalación de un estado que responde a sólo intereses colonialistas y geopolíticos. En el marco de este conflicto, los llamados daños colaterales fueron reflejados por el documental "NAZA" (significa daño colateral en hebreo), que ha ganado más de cuarenta premios internacionales, pero a la vez el repudio de muchos israelíes y del propio gobierno de Benjamin Netanyahu que pide la desnacionalización de sus directores, Yuval Abraham y Rachel Szor. En los últimos días, se difundió "NAZA - La verdadera historia" (link abierto aquí), realizada por Roy Danino, Ariel Averbuch y Hagai Gutman, un contra documental al realizado por Abraham y Szor. En esta guerra de información, desinformación, propaganda y contrapropaganda, poco es lo que es claro para tomar denuncias e informes como confiables en este contexto, gran trabajo para las plataformas dedicadas a las fake-news salvo…. los números de los muertos y los territorios controlados. Una historia de conflictos y convivenciasHaciendo un poco de historia, vale mencionar que más allá de los textos bíblicos y en base a estudios arqueológicos, hasta el año 1000 aC el Reino Unido de Israel abarcaba casi todo el territorio que hoy compone tanto al Estado de Israel como a los Territorios Palestinos (Cisjordania y la Franja de Gaza), extendiéndose además hacia zonas que hoy pertenecen a naciones vecinas: Dentro del Israel moderno: Incluía regiones actuales como Galilea, el valle de Jezreel, la costa mediterránea central y partes del desierto del Néguev. Fuera del Israel moderno: Se extendía al este del río Jordán —ocupando franjas de la actual Jordania (regiones antiguas de Galaad, Gad y Rubén)— y hacia el norte en áreas del sur del Líbano y el oeste de Siria. Con el pasar de los años, empieza a aparecer el vocablo "palestina". Heródoto, en el siglo V aC denomina a toda la región situada entre Fenicia y Egipto: Palestiné. Antes de esto, la región se conocía comúnmente como Canaán. Canaán había sido el Reino Unido de Israel, que en el 930 aC se rompe por una rebelión, dividiéndose en Reino de Israel Norte (diez de las 12 tribus, con capital en Siquem y luego en Samaria) y Reino de Judá (con capital en la actual Jerusalem), cayendo luego en el 722 aC y 586 aC por otras invasiones. El uso del vocablo a gran escala nació con el Imperio romano, cuando en 135 dC y tras sofocar la rebelión judía de Bar Kojba, el emperador Adriano decidió borrar la presencia judía de los mapas cambiando el nombre de la provincia de Judea por el de Siria Palestina, utilizando el antiguo término griego en referencia a los filisteos (históricos enemigos de los israelitas). En la región, judiós, cristianos y árabes (entre otros), convivieron varios siglos cuyas vicisitudes de casi dos mil años omitiré por una cuestión de espacio, pero hacia el fin del 1900 formaba parte del imperio otomano. Durante el siglo XIX la población judía había aumentado tras diversas persecuciones en el resto del mundo. Tras la caída del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, las potencias internacionales delimitaron formalmente el territorio. En 1922, la Sociedad de las Naciones otorgó al Reino Unido el Mandato Británico de Palestina. Fue en este periodo administrativo donde la región obtuvo las fronteras políticas que hoy se reconocen como la "Palestina histórica". En 1947 la ONU declara la partición de la región en dos estados: uno árabe y otro judío. En 1948 Ben Gurión declaró en Tel Aviv la creación de Israel, a lo cual siguieron las guerras conocidas. En la primera guerra del Estado de Israel, en 1948, las cifras indican que 700.000 arabe-palestinos fueron desplazados. A esto se sumó que Jordania, en 1967, decidió expulsar a los palestinos refugiados que habían creado prácticamente un estado paralelo al mando de feyaidines con el auspicio de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), lo cual amenazaba la integridad de ese país. Las guerras libradas por Israel al día de hoy son:
En relación a Palestina y su derrotero, el 15 de noviembre de 1988 Yaser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) declaró en Argel y de forma unilateral la Declaración de Independencia de Palestina. El status actual en la ONU data de 2012, cuando le otorgaron el estatus de Estado observador no miembro. Actualmente, más de 140 países reconocen formalmente la existencia jurídica del Estado de Palestina (compuesto por Cisjordania y la Franja de Gaza con capital de jure en Jerusalén Oriental), aunque carece de plena soberanía territorial debido al conflicto y la ocupación en curso. Tierras ancestrales, imperios perdidos y restauración: el problema del corteEn términos de discurso, no deja de ser curioso cómo el mismo planteo a la reivindicación histórica de tierras (llamadas Naciones) en algunas zonas del mundo, no es aplicado a las de otras regiones. Es el caso de las tierras de los pueblos originarios en ciertas partes de América, apoyados por determinados movimientos, que a la misma vez desestiman el “derecho” a la re-instauración de las mismas en otras partes del mundo. Esta contradicción, empero, tiene sus fundamentos ideológicos, e incluso en términos de las Naciones Unidas, que reivindica el “indigenismo” para evitar que estos reclamos (en general por parte de poblaciones sometidas), sean homologados a otras apetencias. Podemos considerar la re instauración de la gran Rusia, el restablecimiento de los Califatos, las vueltas a las tierras prometidas (el Reino Unido de Israel cabría aquí)... En otros términos, se discrimina el esencialismo originario ecologista versus el modernismo extractivista ligado a etnias nacionales y religiosas. Empero, se plantea aquí un problema, y es la fecha de corte para estos reclamos… ¿Será 1492 para América? ¿Qué pasa con el Viejo Mundo, Eurasia, Asia y hasta África, donde a lo largo de los siglos los mapas fueron mutando drásticamente, y donde si se diese cabida a todos los reclamos habría superposiciones en cada metro de las geografías? Facciones, alineamientos e internacionalidadOtra complejidad inherente, es la existencia de distintos grupos que, dentre de Palestina, compiten, combaten entre sí, del mismo modo que en Israel existen posiciones sumamente enfrentadas. En la rivalidad palestina, al día de hoy, se presenta Hamas con dominio en Gaza desde 2006, en la cual desplazó y expulsó a Al Fatah, liderado por Mahmud Abás. En 2007 se produjeron enfrentamientos armados en Gaza, lo que desencadenó en la pérdida de poder de Al Fatah (OLP) en la franja, quedando sí dominando Cisjordania al día de hoy. Es decir, Hamas domina Gaza, y Al Fatah Cisjordania. La gran diferencia entre ambas es el corte islámico de Hamas, fundada en 1987 (al cual eligió en elecciones Gaza en 2006) y el corte laico y nacionalista, que a diferencia del primero (que quiere la destrucción de Israel, bajo el apoyo de varias organizaciones, como Hezbollah), mantiene una vía diplomática y negociadora a través de la OLP, históricamente (el control actual de Cisjorania es limitado por parte de Al Fatah). El conflicto con la región no deja de tener, forzozamente, impacto en varios países del mundo, según el tipo de alineamiento y relación con esa región. La Argentina, uno de los países con mayor conglomerado de judíos, ha sufrido dos atentados: Embajada de Israel y AMIA. Desde luego, las declaraciones públicas de líderes religiosos integristas no dan lugar a dudas respecto a la desaparición de Israel como Estado, tal el caso de Irán. Dentro de Israel, existen también condicionantes ideológicos que complican la salida: por un lado el sionismo liberal / laborista que defiende una orientación laica o moderamente tradicional, por ende la negociación diplomática y los dos estados. El sionismo revisionista, más radical emn relación a no conceder tierras, apoyando los asentamientos de los colonos. El ultranacionalismo que lisa y llanamente quiere la anexión definitiva de Gaza y Cisjordania (en pos de un "ancestral" Gran Israel), como a su vez la hegemonía reliogosa judía. De hecho, en los últimos meses han surgido conflictos con la ortodoxia, ya que esta no permiten a los religiosos cumplir el servicio militar. En esta línea, se observa una transversalidad que podría interpretarse a grandes rasgos como religiosos versus laicos, por otro lado el reclamo de los árabes israelíes (el 21% de la población), que si bien tienen derechos a diversos accesos, como el legislativo, se ven segregados en algunos niveles. Entre la paz y la venganza permanente, ¿la guerra de las cunas?Es dificil pensar en la posibilidad de una paz que dure, si uno toma en cuenta la cantidad de conflictos que ha habido desde la creación del Estado de Israel en 1948, tanto abiertos (guerras) como no declarados (terrorismo y ataques selectivos). La tasa bruta de natalidad en Palestina es de aproximadamente 26,47 nacimientos por cada 1.000 habitantes; en Israel es de 18,6, según los registros más recientes de 2024, aunque la tasa de natalidad en la Franja de Gaza ha caído drásticamente en torno al 40% debido al colapso sanitario y la crisis humanitaria provocada por el conflicto. Arribando a la misma elaboración conceptual, me parece interesante acudir al concepto acuñado por Philippe Descamps, “la guerra de las cunas”, estos datos no parecen ser menores. En ámbitos más ortodoxos en términos religiosos, la tasa es mayor, lo que cuenta para el lado israelí, lo que implica un desplazamiento de la población hacia posiciones más radicales. En el espacio palestino, estos inidicadores parecen perpetuar un relevo generacional de poblaciones que crecen bajo el trauma de la guerra y el resentimiento, renovando el ciclo de reivindicación y venganza. En términos de conflictividad, la misma está garantizada. A menos que suceda un milagro político y psíquico. O que una de las partes aniquile en forma completa a la otra. Esto último también parece difícil, dado el componente económico que implica la región, desde una perspectiva de influencia geopolítica global, hasta las riquezas petroleras de las cercanías y el intento por el control del poderío nuclear. Parece así que aún con el fin de la religión y el emergente de un laicisismo, tampoco hay posibilidades de solución.
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