Encuentros coloquiales “psico-reflexivos” en sesiones unisemanales



En esta presentación encaro una otra manera de percibir, entender, abordar y procesar la escucha de un analista en su tarea profesional. Se trata de una adaptación específica para abordajes concebidos como “coloquios psico-reflexivos unisemanales de una hora de duración en personas que, en las entrevistas diagnósticas no son consideradas mentalmente enfermas. En caso que en el desarrollo de los encuentros coloquiales se observará algún o algunos aspectos enfermos no detectados se reconsiderará la estrategia de abordaje. Esta frecuencia unisemanal conlleva un esquema propio de abordaje, de desarrollo y de evaluación de este diálogo profesional realizado entre un psicoanalista y su “interlocutor”.



Ricardo Carlino, , México
/ ricarlin@gmail.com


Acerca de mí: Médico. Psiquiatra. Psicoanalista / Especialista de Niños y Adolescentes / Miembro titular de la Sociedad Psicoanalítica de México. SPM (Mx) / Miembro titular (Socio Vitalicio) Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. APdeBA (Ar) / Full member International Psychoanalytical Association


 



2026-02-13


Introducción

En esta presentación encaro una otra manera de percibir, entender, abordar y procesar la  escucha de un analista en su tarea profesional. Se trata de una adaptación específica para  abordajes concebidos como “coloquios psico-reflexivos unisemanales de una hora de  duración en personas que, en las entrevistas diagnósticas no son consideradas mentalmente enfermas. En caso que en el desarrollo de los encuentros coloquiales se observara algún o  algunos aspectos enfermos no detectados se reconsiderará la estrategia de abordaje. 


Esta frecuencia unisemanal conlleva un esquema propio de abordaje, de desarrollo y de  evaluación de este diálogo profesional realizado entre un psicoanalista y su “interlocutor”. 

Entre analistas, está instalada en una eterna discusión si un tratamiento es un análisis o una  psicoterapia  


Para desprenderme de esa interminable discusión he pensado en nombrar “psico-reflexión” a  estos encuentros de un analista con un “interlocutor”interesado en intercambiar acerca de sus  ideas y comportamientos que provienen de su sentir y pensar que lo llevan a procesar y a  comportarse de cierta manera.  


En el protagonismo coloquial de esta dupla sus actores perciben, proceden y procesan desde  su rol. El término Psico-reflexión lo inauguro en esta presentación para diferenciar este  diálogo del psicoanalítico clásico. Trato también de desligarme de denominaciones  provenientes de la medicina, pues este diálogo psico-reflexivo no es una terapia que pretenda  curar a un enfermo. 


Considero “psico-reflexión” al ejercicio de una práctica profesional realizada por un  psicoanalista orientada hacia la realización de un diálogo centrado en los intereses de quien  solicita sus servicios profesionales. El analista además de procesar con recursos de otras  disciplinas adopta también la escucha, la comprensión y la elaboración psicoanalíticas.  


Elementos analítico-reflexivos en el abordaje de estos “coloquios unisemanales"  Éstos son el resultado de un sincretismo proveniente de diversas fuentes: 


a) teórico-técnicas, expresadas en los textos de psicoanálisis y de otras disciplinas  psicológicas aprovechados a los fines acordados con el interlocutor, 


b) de la experiencia profesional enraizada en la formación, el análisis personal, y la  capacidad de reconocer los valores actuantes de la cosmosvisión (Weltanschauung)  propia reconociéndola como diferente de la del “interlocutor”, 


c) de la revisión periódica de su evolución en sesiones de supervisión o Inter-visión  (Carlino R., 2023) y de la observación orientadora aportada por lo registrado en la  “bitácora de trabajo”.


d) Creativas improvisaciones. Esta atrevida aventura intelectual, cuando es realizada con  “prudente imprudencia” y cierta habilidad promueve el arribo a experiencias  ideoafectivas singulares y específicas para cada momento evolutivo del encuentro  coloquial. 


Las entrevistas iniciales 

Ellas sólo son un primer acto de conocimiento en el que el analista entrevista al consultante y,  simultáneamente, éste al analista (Inter-Vista) para averiguar si lo adopta como tal. (Carlino,  R. 1991 y 2010) 

Psicoanálisis ¿individual? 

A la tarea de un analista con un analizante se la denomina “Psicoanálisis Individual”. Este  calificativo alude sólo a una persona, en una tarea de dos, como si al analista se lo percibiera  como un protagonista “no participante”. Sin embargo, éste escucha a su “interlocutor”, se  conecta con su contratransferencia, dialoga consigo mismo y con el analizante (Cantis  Carlino, D. y Carlino, R. 1987) cuando le interpreta, es decir, este es un encuentro entre dos  personas animadas con su propia objetividad y subjetividad intercambiando en un campo  dinámico (Baranger, W. y M. 1969) lo que desalienta, precisamente, concebir como si fuera el protagonismo de una sola persona. La adjetivación “individual” ignora el protagonismo activo del analista en el intercambio de su sentir y pensar armado en sus intervenciones, algunas  como interpretaciones. En un trabajo anterior en colaboración con Vilma Torregiani (1987)  dimos cuenta y desarrollamos la idea de que el analista también puede desarrollar una  transferencia con el analizante. El analista no es un observador no participante que solo  “mira” a través de su lente psicoanalítica a un objeto observado lo que, de ser así, levaría a  suponer que la lente psicoanalítica ya está constituida para observar las características y los  mecanismos de desenvolvimiento singulares del consultante. Lo único constituído son las  múltiples conceptualizaciones que sirven de base para la construcción comprensiva y creadora de la dupla. La percepción del trabajo de la dupla muestra que la lente que da sentido al  material se va conformando a la medida de cada acto comprensivo desde una mutua  participación del analista y de su interlocutor, cada cual desde su rol.  

En este tipo de abordaje, en las entrevistas se enuncia como conveniente la “regla  fundamental” aunque no como algo primordial. Es bastante frecuente que el interlocutor del  analista viene a la sesión con un tema específico que le preocupa y otras veces se “deja hablar  como lo pide la “Regla Fundamental”. 

En este modelo de abordaje el contrato o acuerdo de trabajo (Carlino, R. 2012) no se  especifica ni se cierra en la entrevista sino que se va diseñando a medida que se va  presentando la específica oportunidad de su formulación. En cambio, es necesario acordar el  día y la hora de comienzo de la sesión, su duración y su posible costo, si presencial, a  distancia o un método híbrido. En este modelo de abordaje, de ser posible, las sesiones  unisemanales durarán 60 minutos. 

Neutralidad del analista.  

Otro tema de frecuente motivo de observación y reflexión está relacionado con la neutralidad  (Laplanche, y J Pontalis J.B, 2004) del analista. En este tipo de abordaje la denominada  “neutralidad” tiene valor ético, en el sentido de dejar que el “interlocutor” desarrolle sus  propias potencialidades evolutivas. Sin embargo, de tanto en tanto el analista se encuentra en  situación de prestarle un “escalón comprensivo” para que eleve su punto de mira y, desde allí  pueda ampliar su panorama de observación y reflexión.  

La neutralidad básica irrenunciable del analista está en el plano ideológico, religioso y de  creencias que orientan el pensamiento y el proceder del “interlocutor”. Sólo corresponde  observar y señalar si hay contradicciones entre sus creencias y su proceder cotidiano.  

En este diálogo psico-reflexivo el “interlocutor” podría llegar a poner al analista en situación  de respuesta concreta a la que sólo se debiera acceder si se considera que aquél, por sí mismo, está imposibilitado de acceder o si hubiera una situación extrema y urgente de consecuencias  riesgosas e irreversibles.  

Una interlocutora, de 37 años, con un embarazo de 6 meses de duración estaba considerando  seriamente divorciarse debido a que descubrió que su marido tenía una amante. Dos días  después de enterarse, al levantarse a la mañana, tiene “pérdidas”, siente mareos y cae al suelo  En la consulta médica se le descubre una hipertensión de 170/110 y se le recomienda reposo  absoluto. No abandona ni suspende su idea de divorciarse y, aunque la hipertensión insiste  desde el teléfono le da instrucciones a su abogado para que continúe con los trámites  judiciales del divorcio. A raíz de este acontecimiento, tiene sesiones por zoom los 7 días de la  semana. Yo pienso que su decisión de divorciarse, más allá de sus razones valederas o no,  puede tener consecuencias muy perjudiciales pues, en aquél momento, era una decisión  impulsiva. Le indiqué que tuviera unas entrevistas con su marido con un analista de pareja  para que con su pareja pueda tener más elaborada la racionalidad de esa decisión. Continuó  con las sesiones diarias las que, con la mejoría sintomática fueron decreciendo hasta volver a  una sesión semanal. 


Grado de validez de estos “Encuentros psico-reflexivos” unisemanales.  

La metamorfosis socio política por la que está atravesando la vida humana en el planeta (Carlino, R. 2000 y 2024a) afecta costumbres, valores, “lógicas de base”2 y comportamientos adecuados a dicha metamorfosis. 

El panorama que la realidad actual nos presenta requiere promover en la población el aprendizaje de un especie de “oficio mental” cotidiano apto para pensar las incertezas que la discontinuidad y las sorpresas del andar cotidiano nos deparan. El ser humano actual está puesto en situación de tener que desarrollar una capacidad perceptivo-reflexiva permanente apta para lidiar con este mundo actualmente exento de lugares firmes y precisos donde apoyarse y desarrollarse.  

La brusca discontinuidad socio-económico-político post-pandemia produjo una ruptura en la armonía de lo que venía siendo produciendo un desequilibrio del ecosistema social previo haciendo impacto en la realidad cotidiana y en la mente de la población no sólo como algo más que se agrega sino como un “acontecimiento” (Badiou, A. 1988) que cambia las anteriores reglas de convivencia, las lógicas del pensamiento y de los acuerdos con que fueron tejidos los intercambios entre paises y entre seres humanos. Todo esto no termina acá sino que anuncia transformaciones que anulan horizontes anteriores y tienden a crear otros nuevos aún desdibujados, creadores de incertidumbre y angustia por desajuste de lo anterior e incerteza de lo que adviene. Si bien hay futuro no se vislumbra siquiera una borrosa silueta del mismo, lo que lleva a ponerse a imaginar según la tendencia a sentir de cada uno. El futuro es un supuesto que a veces, por enigmático, es vivenciado como trágico o como que “no hay futuro”, lo que, sin duda, afecta a la subjetividad colectiva e individual. Es por ello que el psicoanálisis tendría que jugar un rol más masivo en la población ayudando a elevar su nivel de procesamiento de la realidad social. 

El psicoanálisis que venía siendo fue creado y estructurado para personas que habitaban en un mundo material y existencial que, tal como fue, está quedando atrás y dando lugar hoy a una vida cotidiana y una subjetividad muy diferente.  

¿Esto que afirmo sacude, acaso, las bases fundacionales del psicoanálisis? Afirmo categóricamente que no las afecta, pues ellas son muy sólidas. Sin embargo, no es posible pretender que el psicoanálisis haya elaborado una subjetividad humana que antes no existía  

El psicoanálisis como bien social 

La experiencia social desde la mitad del siglo XX en su permanente desarrollo evolutivo nos ha enseñado que en el transcurrir de una vida lo aprendido no es para siempre sino que en esta vida tanto en lo privado como en lo social acontecen hechos y transformaciones que impactan en nuestras vivencias y en el sentido de la vida cotidiana. Vienen aconteciendo muchas más transformaciones socio culturales y económicas en la la unidad de tiempo que antes. Si a ello le sumamos que la perspectiva de vida se está alargando, en una vida humna hay muchas más variaciones que en el pasado y la población tiene que desarrollar su capacidad de readaptación a lo nuevo, aumentando su capacidad de duelo y, frente a lo distinto, aprender a percibir y a adaptarse a lo diferente. 

Si bien es muy amplio y denso el desarrollo alcanzado por el psicoanálisis no alcanza a lo nuevo que viene adviniendo tales como cambios en los paradigmas de convivencia, nuevas ansias imperiales que pretenden apropiarse de la tierra ajena, varios millones de migrantes (Carlino, R. 1986) deambulando por donde los encuentra la marcha, muchas veces maltratados, otras asesinados y otras menos, bienvenidos. Guerras magnas con lo mayor de las fuerzas armadas que atacan, matan y destruyen. Guerras cuerpo a cuerpo entre vecinos de distinto origen racial o religioso, una guerra genocida que, por la experiencia dejada por la segunda guerra creíamos desaparecidas para siempre, sin embargo están hoy a la orden del día, y otros acontecimientos transformadores que dejo sin descibir acá. 

Los psicoanalistas contemporáneos, en conocimiento de la actual problemática del humano, tienen interés en acceder a la investigación de la nueva subjetividad en permanente instalación por lo que les resulta insuficiente estar encerrados en su propia disciplina. Un analista debe ir completando su formación accediendo a los saberes de otras disciplinas.  

La metamorfosis actual necesita un psicoanálisis en plenitud de su desarrollo evolutivo que anhele aumentar su abanico abarcativo de acceso más masivo a la población, no solo como terapia sino introduciéndose en el pensar y procesar de las instituciones y de las personas para aumentar en la población dicha capacidad pues necesita no sólo detenerse en mirar el pasado perturbador sino conectarse con lo que adviene en el presente. Esto favorece la elaboración de lo atual para poder dialogar desde y con lo nuevo y diferente desarrollando una mirada más plural que alcance con mayor precisón lo singular y lo diverso de la población y de cada analizante.  

En la actualidad se requiere estructurar y legitimar nuevas concepciones y formas de abordaje en concordancia también con las expectativas y las posibilidades psicoanalíticas de la población en función del costo de tiempo y económico que requiere una sesión incluyendo el tiempo de traslado al lugar operativo del analista. Esto apuntaría a lo que yo denomino “un psicoanálisis posible”. 

Los análisis de alta frecuencia están indicados para “analistas en formación”, para “pacientes severamente perturbados” y/o de “difícil acceso”, (Josef. B. 1977; Rosenfeld, D. 2000 y Carlino, R. 1992) y para analizantes que tengan motivación y puedan hacerse cargo del tiempo y dinero que un análisis de estas características requiere.  

La necesidad actual de pensar y pensarse de la depoblación 

Es muy alta la cifra de la población que necesita y también anhela pensar la nueva realidad que se está atravesando y desearía psicoanalizarse pero no le resulta posible con los métodos clásicos.  

Muchos son los tratamientos individuales de baja frecuencia que son concebidos como “psicoterapia psicoanalítica” de una sesión semanal realizado por analistas que debido a que no cambiaron las premisas básicas de la percepción, comprensión y elaboración del material, les resulta ir caminando siempre con la sensación de una ropa muy ajustada que impide caminar con soltura.  

A mi entender, es necesario promover como legítima la construcción de modelos estructuralmente diferentes de abordaje del diálogo analítico lo cual abre nuevas posibilidades a la población y también al psicoanalista en su trabajo cotidiano apuntando hacia ese “psicoanálisis posible”. 

Para ello es necesario agregar a la formación de analistas nuevos contenidos conceptuales y nuevas técnicas de implementación con espíritu inclusivo hacia la población, basados en la teoría psicoanalítica y en ramas de otras disciplinas que complementan la comprensión y elaboración al material aportado.  

Considero al psicoanálisis como una riqueza cultural que puede adaptarse para ser puesto al alcance de la población que lo requiera, implementado de manera creativa averiguando en cada ocasión “lo singular y lo posible”. Para ello el analista en su formación permanente debe apoyarse en: 

* una institución psicoanalítica participando en “Ateneos clínicos”, en “Talleres de Inter visión clínica” (Carlino, R. 2023), grupos estos donde con regularidad semanal se elabora material clínico propio y de otros colegas. Los analistas deben hacer el esfuerzo de escribir y hacer públicas sus experiencias clínicas y su propio desarrollo comprensivo. Es necesario participar en cursos y encuentros de diálogo elaborativo entre colegas durante toda su vida profesional lo que garantiza su ductilidad y lo preserva de una “esclerosis” conceptual. 

* una formación analítica tal que lo capacite y lo apoye en la creación específica de encuadres adecuados a cada analizante apuntando a un psicoanálisis posible.  

Acceso de la población al bien Psicoanalítico 

Quienes requieren asistencia psicológica y para ello consultan a un psicoanalista no siempre conocen qué es el psicoanálisis, qué puede ofrecerle y a su vez demandarle. No resulta sencillo ni simple ni tampoco adecuado indicar un “psicoanálisis” a un consultante que sólo viene en busca de “Ayuda Psicológica”. Es necesario averiguar el grado de disposición del consultante y sus actuales posibilidades asistenciales de quien consulta revisando periódicamente su evolución  

El psicoanálisis de alta frecuencia semanal está limitado a alcanzar a aquella parte de la población que materialmente puede y está dispuesta a hacerse cargo de sus exigencias metodológicas y materiales. 

Los “Institutos de Psicoanálisis” debieran incluir en su enseñanza métodos de abordaje analítico de alcance más masivo, para lograr que el psicoanálisis abarque a más personas para evitar caer en “el que mucho aprieta poco abarca”. 

“Un psicoanalista –vigente como tal– mientras mantenga una postura profesional ética, tiene habilitada la posibilidad de aplicar el método como lo crea más conveniente, aunque no haya una coincidencia exacta con la silueta emanada de los tratados teóricos y técnicos del psicoanálisis. Hágase según arte (“h s a”)” llevaban escrito al final las antiguas recetas médicas magistrales, lo cual indicaba la confianza del médico en el “arte”, ciencia y ética del farmacéutico al momento de aplicar sus conocimientos. (Carlino, R. 2010). 

Desde hace varias décadas, especialmente en latinoamérica, se observa que los analistas en su práctica profesional han declinado su pretensión de analizar con alta frecuencia a quienes requieren de sus servicios. Para ello han concebido la posibilidad de abordajes psicoanalíticos de menor frecuencia semanal además de adaptar en la medida de lo posible el costo económico de cada sesión. Sólo esta adaptación será válida si se revisan las metas a alcanzar.  

Si persistimos en recorrer los caminos perceptivos y operativos a los que estamos acostumbrados no será posible pretender percibir algo diferente ni tampoco procurar arribar a metas diferentes de las ya conocidas. 

Esta variación en la frecuencia semanal y la transformación operativa y elaborativa nos  está aportando una valiosa experiencia de conocimiento y me lleva a insistir en esta nueva  manera de entender y procesar el diálogo ahora encarado por mí como coloquio psico reflexivo 

Otra concepción de proceso analítico 

No pretendo crear otro psicoanálisis sino aprovechar su rico contenido para hacerlo más accesible a la población concibiendo otra metodología de implementación y otro esquema de evaluación. Para lograrlo, en las entrevistas iniciales, se debe ir testeando con el entrevistante qué tipo de abordaje coloquial puede irse armando en el que, por supuesto, estará presente la formación analítica del analista y otras ideas tomadas de otras escuelas no analíticas que crea conveniente aplicar comenzando -insisto- con “lo posible” poniendo atención y esperanza en sus posibilidades evolutivas. 

Cuando las denominaciones “sugieren” 

De tanto en tanto he puesto atención en algunos términos explícitos que contienen ideas latentes que inducen subliminalmente a la dupla analítica.  

Acostumbramos a denominar “paciente” al interlocutor del analista cuando no siempre es alguien que está mentalmente enfermo. Esta denominación funciona como un apelativo que remite a una situación médica, en que el analista es “consultado” por el “paciente” (de esto deriva el término consultorio) y éste está puesto en situación de “ser curado” o sea que pone al analista como “sujeto curador” y al denominado “paciente” en situación de “objeto a ser curado”. Desligarse del término “paciente” permite aprovchar las potencialidades del analizante, de que él también tenga un rol activo en su proceso auto-reflexivo dentro y también fuera de la sesión.  

Estos análisis de una sesión semanal (Lancelle, G. 2001, Cabral, A. et Alt. 2018) comenzaron a practicarse hace varias décadas. La gigantesca crisis económica de Argentina de la década de los 80’ llevó a revisar la concepción psicoanalítica de trabajar 4 a 5 sesiones por semana. 

Con el correr del tiempo algunos psicoanalistas fuimos tomando conciencia que ese dialogo disminuido en el número semanal de sesiones producía efectos fértiles en analizantes “no enfermos”, es decir, personas que entran en relación con el analista con la finalidad de poner en diálogo sus inquietudes cotidianas. 

Con el trascurso del tiempo de tratamiento, hablando y asociando, el “interlocutor” del analista no sólo amplia su comprensión de que hay algo más de lo que percibe, que para pensar hay que ubicar el tema en la complejidad de su situación además de ver que puede jugar un rol activo en el diálogo y en lo que lo está preocupando.  

Es así como el analizante va adquiriendo una diferente conciencia de su realidad psiquica manifiesta inaugurando dentro y también más allá de la sesión una actitud de auto investigación que además de resistencias también puede producirle un entusiasmo perdurable durante la semana hasta la próxima sesión. En el mejor de los casos se observa una actitud de auto- análisis, es decir, co-partícipe de la investigación analítica.  

Un ejemplo de modo de intervención interpretativa del analista es aquél que invita a la coparticipación investigadora. Sería así: “mientras te escuchaba se me ocurrió ‘tal cosa’ ¿te parece que podría también pensarse de esta manera?” lo que promueve en el analizante en ser partícipe activo del análisis. Cuando me dirijo así al interlocutor, no es que esté dudando, al contrario, tengo cierta certeza, pero opero así para darle lugar al analizante psico-reflexivo a la construcción de la comprensión de sí mismo lo que además puede agregar por asociación.

Otra manera de evaluar el proceso analítico 

En estos análisis de baja frecuencia propongo evaluar al proceso analítico observando la evolución del analizante, partiendo de la idea que el diálogo analítico (Carlino, D. y Carlino, R. 1987) no sólo es con el analista sino también del analizante consigo mismo dentro y fuera de la sesión en la oportunidad que le ofrecen, además del espacio de la sesión, las 24 horas del día, los 7 días de la semana durante todo el año: “24 x 7 x 365”. Con este esquema de trabajo un “interlocutor” si dialogara durante cuatro años con su analista, tendría 200 oportunidades de intercambio con éste, y 4 años de su vida para dialogar también consigo mismo y con “la vida” 

Estos análisis no son una versión achicada del psicoanálisis clásico, es un derivado del mismo. Muchas veces erróneamente concebido como psicoanalicito. No buscan comparación alguna sino que anhelan alcanzar un logro que además de singular es posible y también fértil para el analista, el interlocutor y la sociedad. 

No es un psicoanálisis pret a porter (listo para usar) sino una práctica analítica haute couture (de alta costura) hecha con destreza profesional y, en lo posible, a la “medida específica de cada analizante”. Su implementación debe ser diseñada con cierta disciplina metodológia donde la improvisación debe ser producto de una creación reflexiva ad hoc, es decir, a propósito de la singularidad de cada momento del analizante. Requiere de cada uno de la dupla un trabajo fuera de la sesión. El analizante dialogando consigo mismo, con sus seres cercanos y con la vida y el analista con apuntes en una bitácora acerca del desarrollo de ese proceso analítico y compartiendo también esta experiencia con la opinión de sus colegas. 

Observaciones a registrar periódicamente en la bitácora 

* la variabilidad o adherencia repetitiva de los temas traídos a sesión, esta última como adherencia a lo establecido y resistencia a lo desconocido  

* evolución de la capacidad del analizante de fantasear o de permanecer adherido a las palabras lo que conlleva poder observar el desarrollo del nivel de simbolización, 

* contemplar si hay o no un desarrollo evolutivo de una básica actitud narcisista en fértil relación hacia sí y hacia el prójimo, 

* observar la actitud elaborativa -o su opuesto- obstructiva, en relación con lo aportado por el analista, 

* registrar el grado de cooperación de la parte adulta del analizante en contraposición a la infantil. 

La lectura periódica de esta registro aporta al analista una visión “macro” del proceso evolutivo de ese diálogo psico-reflexivo 

Lo recién expuesto es una primera intención de registro evaluatorio, el cual esta a disposición de los colegas para ser ampliado y mejorado. 

REFERENCIAS

2Lógica de Base. Denomino así a un paradigma perceptivo que opera como “lente” trasparente la cual otorga a lo percibido una apreciación subjetiva que instala una postura lógico-axiomática que aporta una orientación y sentido a lo percibido, a su elaboración y al proceder subsecuente, Carlino, R. (2.000; 2010)  


Bibliografía 

Avenburg, R. 2004. “Sobre el encuadre en Psicoanálisis” En: Psicoanálisis APdeBA - Vol. XXVI - Nº 1 - 2004 

Badiou, A. 1988 “EL SER Y EL ACONTECIMIENTO” 1a Edición en Español. Bs. As. Ed. Manantial, 2003. Col. Filosofía Moderna Occidental 

Baranger, W. y M. 1969 “PROBLEMAS DEL CAMPO PSICOANALÍTICO” Editorial Kargieman 1993 

Bleger, J. 1967. “SIMBIOSIS Y AMBIGÜEDAD.” Cap. VI- Pág. 247-249: Psicoanálisis del encuadre psicoanalítico. Editorial Paidós. 

Cabral, A. et Alt. 2018- “El cómo de la interpretación en los tratamientos analíticos de una vez por semana”. Rev. Calibán Nº 16. “Deconstruir-Transformar”. Página 38. 

Cantis Carlino, D. y Carlino, R. 1987. “Diálogo Analítico, un diálogo múltiple”. En Psicoanálisis. Rev. APdeBA. Vol 9 Nº 3. 

Carlino, R. 1986. Migración. El exilio y el Retorno. En: Actas Congreso APA 1986 

Carlino, R. y Torregiani, V. 1987. “CONTRATRANSFERENCIA E INTERMINABILIDAD DEL ANÁLISIS”. En: Actas del IX Simposio anual de APdeBA. 

Carlino, R. 1991. El período de comienzo. Enfoque de los primeros contactos entre paciente y analista. Artículo para promocionar a mienbro Titular de APdeBA 

Carlino, R. (1992) “Pacientes Severamente Perturbados” y “Pacientes de Difícil Acceso” Coincidencias y Diferencias. Actas Congreso Internacional de Psicoanálisis: DESCUBRIENDO UN NUEVO CONTINENTE, Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA) 1992  

Carlino, R. 2000 “TRANSFORMACIONES SOCIOCULTURALES. Su incidencia en el encuentro analista-analizando”. Actas “Segundo coloquio interdisciplinar”: “Transformaciones, Psicoanálisis y sociedad”. IPSI. Barcelona España  

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Carlino, R. 2012 “Por qué, para qué y de qué maneras el psicoanálisis en este primer cuarto de siglo” En: Simposio anual de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis SAP. 2012 

Carlino, R. 2013. “El Contrato Analítico”. En : Ateneo Clínico de la Sociedad Psicoanalítica  de México. 

Carlino, R. 2023. Taller de Inter-Visión Clínica. En: Ateneo de la Sociedad Psicoanalítica  de México (SPM) el 21 Noviembre 2023. 

Carlino, R. 2024 “Otra diferente concepción de “proceso analítico”. En: 35 Congreso  FEPAL 2024. Río de Janeiro, Brasil. 

Carlino, R. 2024a “Nuevos momentos, nuevas reflexiones”. En: N° 100 de la Revista Topía.  Buenos Aires, Argentina. 

Carlino, R. 2025 “Una específica concepción de cómo procesar y evaluar el abordaje  coloquial con un psicoanalista”. En: XLVII SIMPOSIO INTERNACIONAL DE APdeBA  Herramientas psicoanalíticas y transformaciones en la clínica actual. 21, 23, 24 y  25 Oct. 2025  

Joseph, Betty. “El paciente de difícil acceso”. En: Prácticas psicoanalíticas comparadas. Comp. León Grinberg. Ed. Paidós Bs. As. Argentina. 1977 Pág. 150 - 164 

Lancelle, G. 2001 ¿Qué se hace con una sesión semanal? En: Biblioteca de APdeBA 

Laplanche, J y Pontalis, J.B. 2004 Diccionario de Psicoanálisis 1a Ed. 6a Reimpresión Bs. As. Paidós 2004 Pág. 256 

Liberman, D. 1980. Comunicación personal 

Rosenfeld, D. 2000. Transferencia y Contratransferencia en pacientes severamente perturbados. Una aproximación metodológica. En: “Las tareas del psicooanálisis”. Ensayos en honor de R. Horacio Etchegoyen. Editorial Polemos. Bs. As. Argentina. Pág. 401 – 427.


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