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Salud mental: subjetividad y comunidad
Breves notas sobre una experiencia docente
![]() ![]() 2021-03-26 Introducción Las siguientes reflexiones surgen en el marco de una jornada teórico clínica en la que participé como docente invitado. El resto de los participante conforman una comunidad de psicólogos que desarrollan su actividad profesional en una ciudad que se encuentra al oeste de la provincia de Buenos Aires. Durante ese encuentro pudimos pensar conjuntamente algunos conceptos propios de la teoría psicoanalítica articulados a un marco comunitario que permitieron ulteriormente abrir el intercambio en torno de un material clínico presentado para la ocasión en sus implicancias tanto personales como sociales. El clima de trabajo fructífero que acompañó a esta experiencia me permitió evocar el efecto que produjo en mi, en los primeros años de mi formación profesional, el haber tenido un contacto directo con la realidad comunitaria vinculada a un dispositivo institucional en ese entonces fue establecido para favorecer el aprendizaje teórico-terapéutico de la problemática psicopatológica.
Evocación En los años 70 fui residente en el Servicio de Psicopatología del Policlínico Evita, en la localidad de Lanús, en pleno conurbano bonaerense. El servicio de psicopatología dirigido inicialmente por el Dr. Goldenberg y luego por el Dr. Varenblit reunía a un conjunto de profesionales y docentes que incluía a psicoanalistas, psiquiatras dinámicos, antropólogos, sociólogos, musicoterapeutas, corpoterapistas y referentes de otras disciplinas lo que nos permitió a los residentes nutrirnos de una diversidad de pensamientos y de técnicas en el abordaje de la problemática psicopatológica. El inconsciente, lo comunicacional<>vincular, los condicionamientos sociales eran los referentes conceptuales que impregnaban la transmisión del conocimiento y delimitaban un perfil comprensivo<>operativo dentro de nuestra práctica clínica. Uno de los tantos efectos que la implementación de este tipo de práctica generó dentro del contexto comunitario circundante fue la instrumentación de lo que se denominó el sistema de los promotores de salud. Este sistema fue una consecuencia de la capacitación<>capacidad que los usuarios del sistema adquirían al procesar reflexivamente su propia problemática existencial. Este efecto les permitía promover transformaciones dentro de sus propios vínculos comunitarios al generar nuevos códigos comunicacionales dentro de sus intercambios sociales<>familiares cotidianos. Una vez concluida la residencia tuve la posibilidad de coordinar la sala de internación de mujeres del Policlínico a lo largo de 5 años bajo las mismas pautas comprensivas que había incorporado en la etapa previa. El contexto social condicionado por la impronta del gobierno militar del período 76/82 hizo cada vez mas difícil sostener la tarea desde dicho vértice operacional lo que me llevó a dejar la institución hospitalaria y a buscar profundizar mis conocimientos psicoanalíticos a través del Instituto de Formación Psicoanalítica de ApdeBA, institución de la que, actualmente, soy Analista Didacta. Mi práctica clínica psicoanalítica está signada por esta doble impronta formativa. Mi actividad docente, mi escritura y mi agradecimiento también son tributarios de dicha experiencia.
Base conceptual subyacente a la perspectiva docente utilizada La Tópica Inconsciente, en función de su estruturación vivencial, integra en la singularidad subjetiva experiencias disímiles que operan condicionando ciertos modos de ser que impregnan de sentido aquellos vínculos inter y tran subjetivos de los que son causa. (perspectiva psicoanalítica). Esta base inconsciente es la que sobre determina e integra tanto el ethos personal subjetivo como el habitus comunitario y cultural que lo contextualiza (perspectiva socio antropológica). La experiencia docente realizada con el grupo de colegas del que hice alusión me permitió poner en juego, transmitir, las bases conceptuales antedichas. El grupo de colegas facilitó la tarea. El caso clínico presentado por una de ellos nos integró grupalmente en función del deseo de captar, comprender y develar la problemática humana presente en dicha consulta. El texto que transcribo a continuación es una síntesis del material y de ciertas conclusiones que, como síntesis de lo realizado, les hice llegar al grupo después de la finalización de la jornada.
Material clínico de referencia La demanda de escucha formulada por una muchacha joven a una analista atenta y conectada contra transferencialmente que trabaja en un contexto institucional permite que, paulatina y dificultosamente, se delinee en la escena analítica una configuración en la que los hombres de la familia extendida a la que la consultante pertenece usan sexualmente y maltratan abusivamente a las mujeres del grupo familiar. La referencia inicial hecha por la consultante de un abuelo deteriorado, libidinoso, rechazado familiarmente al que, a pesar de todo ella atiende con compasión y repudio simultáneos va a dar lugar ulteriormente a una serie de relatos sobre hechos que afectan tanto a las muchachas jóvenes del grupo familiar nuclear como a la madre de las mismas. Las primeras son abusadas sexualmente por las parejas de sus hermanas mayores, la segunda es sometida agresivamente por su pareja a la par que intimida a las hijas cuando se animan a salir en su rescate. El código que en ese contexto grupal<>cultural impone vincularmente la autoridad paterna cosifica lo femenino y promueve en la mujer una sujeción invalidante. Se puede conjeturar que el valor ético adscripto al reconocimiento pleno del semejante en función de su condición de diferente y de singular está trastocado por un accionar denigrante y posesivo. El sentido subyacente a la problemática clínica descripta excede la fantasmática singular que condiciona a quien la padece. Se puede pensar que la muchacha consulta porqué desea liberar y encausar su deseo para realizarlo en alguien que la desee. Este movimiento, que le permitiría concomitantemente un nivel de realización narcisista, necesita superar la interdicción que lo anula construyendo un nuevo código que contradiga el que en la actualidad la condiciona a ser potencial víctima o bien a asistir a las víctimas degradadas del sistema en el que está incluida. El código familiar imperante condiciona sujeción y complicidad. El contexto es perverso y, para perpetuarse, requiere que se desmienta la realidad que condiciona. La práctica psicoanalítica, en lo que hace a la subjetividad de la consultante, puede aportarle recursos que la ayuden a promover una apropiada integración subjetiva en la medida que neutralice las tendencias renegatorias que, desde un real traumático, perturban su dinámica mental y pueden sobre determinar su sometimiento. La presentación de este material plantea el problema de si una apropiada asistencia pública en Salud Mental no debería, para ser plenamente efectiva, incluir abordajes institucionales que representen una ética que, desde un sostén legal que le dé fuerza de ley, rescate a quien necesite ser rescatado de un contexto socio cultural particularmente opresivo. La intervención psicoanalítica puede tener, en el plano del vínculo transferencial establecido con la persona sufriente, un efecto pleno y limitado a la vez. Esta dicotomía se observa en el material presentado. En la medida que la práctica psicoanalítica devela un sentido previamente no reconocido se amplían los niveles de conciencia en el plano subjetivo singular lo que puede facilitar un reposicionamiento subjetivo frente a aquellos condicionamientos contextuales que obligan a someterse vincularmente. Para que esta dinámica no sea perturbada en sus logros es requisito operar simultáneamente sobre el contexto traumático abusivo, tanto familiar como social, con el fin de resguardar la integridad psíquica alcanzada. Este movimiento preventivo<>reparador insoslayable va al encuentro del habitus que promueve determinado ethos social. Aquel que convalida en acto lo injustificable. La institución judicial, la policial, la asistencial, los movimientos políticos son las que deben asumir la responsabilidad tanto de proteger a la víctima como de operar sobre el sistema social que las condena. El policlínico de Lanús y su servicio de Psicopatología es un claro ejemplo de una historia relativamente reciente en la que ese movimiento reparador, durante un cierto tiempo, alcanzó una cierta configuración real. COMENTARIOS |
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