Lo femenino, un continente no tan oscuro



Desde Molly Bloom intento cuestionar si la sexualidad femenina es un continente oscuro, o si esta oscuridad aparente no responde a una imposición cultural hacia las aspiraciones sexuales de la mujer que ha sido obligada históricamente a silenciar sus deseos más profundos, a guardar y esconder sus pensamientos por temor a las represalias y a las críticas recibidas en todas las épocas.



Lic. Ariana Chorny, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
APA / z-a@red-net.ar

 



2012-10-17


Molly Bloom es un personaje ficticio que aparece en la novela Ulises de James Joyce. Se trata de la esposa del protagonista, Leopold Bloom, y se corresponde más o menos simbólicamente con la Penélope de la Odisea de Homero. La mayor diferencia entre Molly y Penélope es que mientras que ésta permanece fiel a su marido todo el tiempo, Molly lo traiciona con otro hombre. Tiene un romance con el personaje de Hugh 'Blazes' Boylan, tras diez años de celibato, impuesto por ella, en su matrimonio con Bloom.

El personaje Molly, apodo de Marion, nació en Gibraltar en 1870, y era hija del Major Tweedy y de Lunita Laredo. Molly y Leopold se casaron en 1888. Molly tuvo una hija, Milly Bloom, quien, a la edad de 15 años, deja su casa para estudiar fotografía. Tuvo también un hijo, Rudy Bloom, que murió a los once días de nacer. Su muerte causó en Molly el trauma que le impide mantener relaciones sexuales con su marido. En Dublín, Molly es una cantante lírica de cierta reputación

A partir de este monólogo intento cuestionar si la sexualidad femenina es un continente oscuro, o si esta oscuridad aparente no responde a una imposición cultural hacia las aspiraciones sexuales de la mujer que ha sido obligada históricamente a silenciar sus deseos más profundos, a guardar y esconder sus pensamientos por temor a las represalias y a las críticas recibidas en todas las épocas.

Molly Bloom, lejos de guardar el secreto del enigma femenino, se despacha en el relato, libre y desinhibida. Esto me hace pensar que la oscuridad de la sexualidad femenina responde al imperativo cultural de cada momento. Existen varios ejemplos que demuestran esto; como las mujeres quemadas en la hoguera, Juana de Arco -heroína militar francesa- y, sin ir tan lejos, las “locas” de plaza de mayo, como fueron tildadas las Madres de Plaza de Mayo por su lucha por la aparición con vida de los detenidos desaparecidos, inicialmente, y luego por querer establecer quiénes fueron los responsables de esos crímenes de lesa humanidad y promover su posterior enjuiciamiento.

Intentaré hacer un recorte dándole un sentido desde mi mirada, para no quedar atrapada en la forma discursiva del personaje de Molly Bloom tal cual lo plantea Joyce, ya que el autor da una visión masculina de lo femenino. Detrás de Molly Bloom: ¿está Joyce intentando exorcizar sus aspectos femeninos? ¿Es ella la puta de la madre a la que él imagina en un coito continuo?

Por otra parte, el texto presenta la dificultad de estar escrito sin signos de puntuación. Nuevamente, ¿tendrá esto que ver con una mirada de los hombres sobre lo femenino?... ese continente oscuro, desconocido, indefinido, un Edipo inconcluso como plantea Freud en 1925[1]; en la niña el Edipo puede ser abandonado poco a poco, el superyó no será ni tan riguroso ni severo como en el varón. La consecuencia es un menor sentimiento de justica y falta de sometimiento.

Pero ¿puede pensarse que la mujer tiene menos sentimiento de justicia que el hombre? ¿O es una pregunta que formula Freud en ese momento, precisamente, por lo enigmática y oscura que se le vuelve la sexualidad femenina?

Sumado a esto, como dice Freud en el Tabú de la Virginidad[2], el hombre teme contagiarse de la mujer, volverse débil, la evita por el horror a lo femenino. Ella le es hostil: temor a la castración.

Molly Bloom

Molly es una mujer que intenta liberarse de ese superyó en una época y en un país donde, junto con el sometimiento femenino, se yuxtaponían la moral victoriana de los amos ingleses con la moral católica irlandesa. Tal vez el único espacio libre haya sido el pensamiento, ejercicio en el que ella puede expresarse. 

Molly se queja del lugar en que los hombres ubican a las mujeres; es decir, un lugar de asistencia, ya sea en la enfermedad, cuando dice “…son tan débiles o llorones cuando están enfermos que necesitan una mujer para curarse”, ya sea en la necesidad de la satisfacción sexual, “…estoy segura que acabó por alguna parte se le nota”. Por otro lado, critica a la mujer que se ubica en un lugar deserotizado diciendo: “…ningún hombre la miró nunca dos veces espero no ser como ella”. Me parece interesante volver a señalar que este monólogo fue escrito por un hombre y que esta disociación que vemos, la de la mujer degradada, “la puta”, “…la putita por otro lado lo tiene embobado porque todos se ponen así a los 40 para sacarle todo el dinero no hay peor tonto que un tonto viejo una mujer no es suficiente para ellos”, y la de la mujer tierna, “la que lo cuida”, “la enfermera” como señala Freud en el artículo del año 1912[3] cuando plantea que “lo único que asegura una conducta amorosa plenamente normal es la reunión en un objeto de amor de las corrientes tierna y la sexual. El reconocimiento e integración de los propios deseos tiernos y sexuales hacia los objetos edípicos infantiles es condición de un acceso más pleno a la genitalidad”. De ésta manera, Molly diferencia a la enfermera de la putita, es decir dos lugares de asistencia.

Se podría pensar que lo que la enoja es la falta de amor por parte del hombre hacia la mujer, que en sus primeras reflexiones no aparece. Siguiendo a Freud en “El sepultamiento del complejo de Edipo”: la niña resigna el deseo del pene (envidia de pene) para reemplazarlo por el deseo de un hijo, y toma al padre como objeto de amor. Sabemos de la importancia del amor para la mujer en la posibilidad de ligarse al objeto. ¿Es por eso que Molly se enoja? La niña abandona el deseo de recibir un hijo del padre, permaneciendo éste en lo inconsciente, dando lugar a la femineidad. Aparentemente, a ella este lugar le resulta difícil, al menos en algunos momentos del monólogo, dado que se la observa en una posición de ser objeto de deseo del Otro.

A través de Molly, ¿no estará Joyce describiendo su propia dificultad de unir la corriente tierna con la erótica? “…una mujer no es suficiente para ellos”, “…le di a elegir o ella o yo”,“’…él no puede abstenerse tanto tiempo entonces tiene que hacerlo en algún lado”

Más adelante, Molly empieza a tener fantasías en relación a como seduciría a otros hombres : “…lo dejaría ver mis ligas y lo haría poner colorado haría esto y aquello y lo de más allá” Las fantasías son cumplimientos de deseos engendrados por la privación y la añoranza. Pero, ¿se priva Molly Bloom? Se privó unos cuantos años cuando el marido la abandonó, luego tiene un amante. “…después de la última vez que tomamos oporto y comimos carne si porque yo misma me sentía tan bien y cansada me dormí como un lirón hasta que ese trueno me despertó como si fuera el fin del mundo Dios ten piedad creí que el cielo se venía abajo para castigarnos él se burlaría porque nunca va a misa”. Vemos elementos religiosos que nos remiten a la moral católica, la culpa por la sexualidad.

Del superyó menos implacable Freud dice[4]:” El ideal del yo es la herencia del complejo de Edipo el yo se apodera del complejo de Edipo y también se somete, el yo es representante del mundo exterior, el superyó se le enfrenta como abogado del mundo interior, del ello.” Más adelante dice: ”Es fácil mostrar que el ideal del yo satisface todas las exigencias que se plantean a la esencia superior en el hombre. Como formación sustitutiva de la añoranza del padre, contiene el germen a partir del cual se formaron todas las religiones. El juicio acerca de la propia insuficiencia en la comparación del yo con su ideal da por resultado el sentir religioso de la humillación, que el creyente invoca en su añoranza. Con el desarrollo, maestros y autoridades retoman el papel del padre, sus mandatos y prohibiciones están en el ideal del yo y ahora ejercen como conciencia moral, la censura moral”. El sentimiento de culpa surge por la tensión entre la conciencia moral y el yo.

En relación al falo Molly dice “si porque debe haber acabado 3 o 4 veces con esa cosa tremenda grande brutal que tiene pensé que la vena o como cuernos se llame iba a reventar considerando lo grande”, esto podría remitir a la idea de que ellos tienen algo que las mujeres no, es decir, el hombre tiene el falo, la mujer está castrada. Cuando escribe acerca de la organización genital infantil[5] Freud dice que el mayor interés en la vida sexual adulta, a partir de la unificación de las pulsiones parciales, estará ubicado en los genitales alcanzando el máximo desarrollo de la sexualidad; aunque no se alcance una verdadera unificación de las pulsiones parciales. La organización genital infantil se diferencia de la organización genital definitiva del adulto en ambos sexos, por el primado del genital masculino. En consecuencia, la primacía ya no será genital sino fálica

Hay algo interesante en lo narrativo que funciona como estructurante en el relato del personaje, que es el mecanismo de rechazo y atracción hacia lo masculino: “…preferiría morirme 20 veces antes que casarme con otro de su sexo”, “…me moría por averiguar si estaba circuncidado me gustaba como hacía el amor además sabe cómo tratar a una mujer”.

Podríamos pensar en una modalidad de la sexualidad pre genital sádico anal, anterior a la fase fálico castrada, cuando Molly se pone chanchita para controlar al objeto y que no se le escape (el marido ya la abandonó) “… y no vaya acabar por ahí lo hice acabar con el pie mis botas llenas de barro quería que caminara pisando toda la bosta de caballo Si quiere besarme el culo y se lo encajo bien en la cara grande como es me puede meter la lengua 7 millas por el agujero hasta mi parte marrón voy a dejar que acabe por atrás voy apretar bien el culo y le voy a decir unas cuantas palabras cochinas huele culo lámeme la mierda “.

Aquí no parece tomar una posición femenina donde la vagina es apreciada como albergue del pene. Los encuentros que describe hasta ahora son más del tipo de intento de dominar al objeto o de someterse para lograr retenerlo, pero no describe un encuentro con lo masculino para la satisfacción pulsional desde una posición femenina. “…uno no sabe con qué caprichos van a salir son tan salvajes” Se somete o intenta someter. Es decir, le dice al hombre lo que él quiere escuchar. El deseo de ella, como lo señala Lacan, es un deseo de deseo, no de objeto. Molly quiere que él la desee, y en tanto deseo del otro, aparece con una característica de insatisfacción esencial. Y esto la ubica en una posición pasiva de su propio deseo. La histeria inviste el cuerpo como falo, en este sentido, el cuerpo es utilizado como un modo de despertar el deseo en los hombres, y de mantenerlo vivo. Debe estar vivo para confirmarla a ella como no castrada. Sin embargo, ¿no se contradeciría èsto con otros momento del monólogo? Cuando dice: …“están locos por meterse ahí de donde salen una creería que nunca llegan a meterse adentro lo suficiente y después terminan con una de cualquier manera hasta la próxima vez sí porque hay una sensación maravillosa ahí todo el tiempo tan tierno cómo terminamos ah sí yo lo hice acabar en mi pañuelo fingía no estar excitada pero abrí las piernas...”. ¿No aparece Molly aquí mostrando su deseo? Pero además ¿no podríamos pensar que ella va y viene en relación a las etapas de la sexualidad? ¿Se puede pensar en una sexualidad genital completa o definida o es una ilusión?

En otro momento dice: “… me acuerdo de una vez que pude largar el chorro derecho silbando como un hombre oh señor que ruidoso apuesto que nunca vio un par de muslos mejor que este mira que blancos son la parte más tersa esta justo ahí entre este pedacito que suave como un durazno tranquila dios no me desagradaría ser hombre y montarme sobre una mujer divina. En “Las fantasías histéricas”[6] Freud dice que un síntoma histérico es la expresión de una fantasía sexual inconsciente masculina, por una parte, y femenina por la otra. El significado bisexual de los síntomas histéricos nos muestra la disposición bisexual que suponemos en los seres humanos. Esto explicaria tanto las fantasías de Molly de ser un hombre, como las Joyce de ser una mujer. Molly se pone en la piel de un hombre y Joyce en la de una mujer; ambos insatisfechos. Joyce intenta darle satisfacción a su parte femenina a través de la sublimación, denunciando su insatisfacción escribiendo este monólogo.

Molly habla de parcialidades masculinas intentando alcanzar a ese hombre omnipotente, poderoso; intentar conquistarlo, hacerlo dependiente De esta manera él queda atado a ella, y así se apodera de él. Y si ella le da lo que le pide, conseguirá hacerlo su esclavo y tener poder sobre él. Fundamentalmente cambiarle el lugar, caminar sobre bosta porque camina para darle el gusto y esclavizarlo. Y que no se vaya con otra que le dé el gusto. La histérica siente que se le está negando algo o que sus deseos no son reconocidos por lo que son. Así vemos, al final del monólogo, una entrega diferente hacia el hombre, quizás porque siente que ya no le niega: “…yo era una flor de la montaña si entonces somos flores todo el cuerpo de mujer esa fue la única verdad que dijo en su vida y el sol hoy brilla para ti por eso me gusto porque vi que comprendía o sentía que es una mujer.” Él sabía lo que ella necesitaba: “…yo primero le puse los brazos alrededor de él sí y lo atraje hacia mi haciéndolo agacharse para que pudiera sentir mis pechos todo perfume si y su corazón galopaba como loco y si dije si quiero.”

 

 

Bibliografía

Freud, Sigmund, Obras Completas – Editorial Amorrortu –ed.1989 Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica de los sexos 1924 T.XIX-

Freud, op.cit- El tabú de la virginidad (1918) T. XI

Freud, op.cit- Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa(1912) T XI

Freud, op.cit.- El yo y el ello (1923) T. XIX

Freud,op.cit. La organización genital infantil (1923) T XIX

Freud, op.cit-Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad (1908) T. lX

Freud, op cit.- El sepultamiento del complejo de Edipo (1924) T. XIX

Freud, op.cit.- Sobre la sexualidad femenina (1931) T.XXI

Jacques Lacan-Seminario 5 –Las formaciones del Inconsciente -

 

 
 

 


 

* Analista en formación; APA / arianachorny@hotmail.com

[1] Freud, Sigmund, Obras Completas – Editorial Amorrortu –ed.1989 Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica de los sexos 1924 T.XIX-.

[2] Freud, op.cit- El tabú de la virginidad (1918) T. XI.

[3] Freud, op.cit- Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa(1912) T XI.

[4] Freud, op.cit.- El yo y el ello (1923) T. XIX.

[5] Freud,op.cit. La organización genital infantil (1923) T XIX.

[6] Freud, op.cit-Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad (1908) T. lX.


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